lunes 26 de octubre de 2009

Momentos I

La huida de la segunda persona

Los gatos juguetean en el techo, los ruidos se apoderan de una fría noche que amenaza con ser lluviosa. En esta cama solo reposan cosas viejas, que intentaste  limpiar hoy y que ahora volverán estar en su lugar, sucias, porque no sabes cuándo volverás a pensar en limpiarlas.



Se piensa mucho… ahora las manos tocan lo que tus ojos ven; oyes y husmeas lo que más tarde comerás… solo sientes… y entonces te das cuenta que le huyes a muchas cosas: compromisos, responsabilidades, le huyes al tiempo que te persigue cada mañana, cuando la cama te abraza fuertemente para no dejarte parar.  Huyes de los hombres, de las mujeres, de los niños… huyes del matrimonio, de la cocina, de las letras, del café… y de repente quieres irte y no saber de nada, ni de nadie… pero piensas demasiado y dejas de escuchar a los gatos juguetear y comienza a llover, y vuelves a la realidad… te das cuenta que es vano pensar en escapar… sí, ya estás aquí de nuevo: tus ojos pueden leer estas letras, tu boca probar el café, tus oídos escuchan a los niños llorar, tus manos tocan a un hombre y puedes sentir el olor afable de la mujer que te parió.




Anoche le volviste a quitar las pilas a tu reloj de mesa porque seguramente no dormirías con ese tic tac toda la noche… querrías huir tal vez y no se hubieses podido… de noche las niñas decentes no salen.   Pensaría tu madre que estás sonámbula o que estás loca.  Esta tarde quisiste salir de la virtualidad, dejar la presencialidad, desconectar el teléfono… cerrar los ojos… ¿Acaso has logrado huir? ¿Es malo hacerlo? Y si lo es ¿Quién es quién para afirmarlo?


Bien, lograste reconocer que deseas huir de muchas cosas.  Seguramente no escaparás nunca, tal vez lo hagas algún día, solo concentra tus energías en reír y en pensar en huir… seguramente eso te dará fuerzas para hacer lo que haces con más dedicación… ponte la meta de salir del mundo real, así el mundo real se hará más fácil. (Los gatos vuelven a juguetear en el tejado… ha parado de llover)


Y tú ¿De qué quieres huir?

Continuará…








miércoles 19 de agosto de 2009

De la tarde de hoy...


“En el mundo hay gente bruta y astuta…Hay vírgenes y prostitutas, ricos, pobres, clase media, cosas bonitas y un par de tragedias…Hay personas gordas, medianas y flacas, caballos, gallinas, ovejas y vacas…”

Residente


En frente tengo un jardín que ha crecido vertiginosamente en muy pocos días. No pensé que el patio de esta casa se llenara flores rosadas y blancas y que, casi de la nada, una pequeña planta de tomates creciera en una angosta maceta. La comida está tibia y mientras la radio de aturde con unos chistes malos de unos humoristas frustrados, los relámpagos se apoderan del cielo que avisa de una noche de mucha lluvia. El agua de un tanque de reducido tamaño, está quieta y la muevo para beber del líquido…. Mientras tanto recuerdo el día de hoy… la clase a las 6:15 de la mañana, que en realidad comenzó a las 6:30, el entusiasmo de realizar algunos trabajos académicos, una frase: “no sé lo que quiero, pero sé lo que no quiero”, una canción que habla de un amor posible pero lejano, un computador y un palo de queso, cuya dureza de su masa no dejó que saciara el hambre de medio día…

Medio día… la gente

Los pasillos de esta Universidad albergan gente de todos los colores, texturas, tamaños… las zonas verdes están plagadas de música, besos, abrazos, juegos de cartas, marihuana, comida y deporte… las afueras guardan, ruidos, ladrones (que también hay dentro), conductores y peatones imprudentes, semáforos en rojo, cervezas y mucho dolor… Mientras salía de ese Universo vi entonces: aretes, flores, taxistas, buses, frases célebres pintadas en los soportes de las lámparas, periódicos de ayer y de hoy, paraderos de la publicidad, gente comiendo, moviéndose, corriendo, sonriendo; una mujer lloraba, mientras un señor de edad avanzada se peinaba su escasa cabellera delicada y finamente. La gente está parada, sentada, aburrida, calmada… la gente odia el sol, el reggaeton y la canción, la gente quiere llegar a su casa; compra dulces, bota la basura a la calle, la gente se duerme; unos bajan, otros suben, otros caen y se ríen… otros se ríen mas de esas caídas y se van… felices

La gente lee y se duerme, habla por celular, pierde el dinero y sus identificaciones… la gente canta en los buses, vende y se vende… la chica ve al chico que le gusta y se sienta a su lado, le habla… el chico solo la mira, quizá habla ella demasiado y él es de pocas palabras… Y mientras tanto la gente se duerme y escucha vallenatos y se baja y se sube y calla y ríe… Y cuando la chica ha de pararse una sonrisa alivia los malestares del día… y vuelve la noche…


La noche… el jardín

Es tarde y la lluvia parece haber pasado de largo por este lugar, pues sus amenazas solo fueron eso… las flores rosadas y blancas conservan una magna quietud y huele a hierba fresca, y se escuchan solo chicharras y se toma solo agua… Casi olvidaba un detalle de este jardín… unas hojas de coca dan el toque exótico a este colorido huerto… viejas hojas de coca, recientes flores de arco iris, noche fría y oscura, hierba verde y mojada… recuerdos de un día común, de pasos decrecientes, de conversaciones trascendentales que al final no tienen sentido y que terminan en un abrazo… recuerdos desde la primera hora del día que se apagan con las luces artificiales en una noche callada, solitaria, igual de efímera y tranquila…


lunes 10 de agosto de 2009

¿Qué es tenerlo todo?



Nada tal vez

Familia

Dinero

Alegría

Amigos

Novio/a

Música

Academia

Trabajo

Más dinero

Fiestas

Licor

Armas

Poder

Sabiduría

Más amigos

Más academia

Viajes…


La lista se hace interminable, las posibilidades infinitas. Cuando pienso en lo que es tenerlo todo me quedo sin palabras para describirlo. ¿A caso alguien en este planeta ha llegado a tenerlo todo? ¿Tenerlo todo es un fin? Y si lo es ¿Para qué o por qué lo es? Al hombre nada lo sacia; hasta a la persona más “exitosa” siempre le hará falta algo. Entonces ¿para que tenerlo todo? ¿Por qué hay que ser precisamente exitosos? ¿No podemos ser fracasados? ¿No podemos tener miedos? ¿No podemos estar solos? Realmente creo que nadie ha tenido nada. Todo es tan efímero, todo apunta siempre a lo mismo; las banalidades no tienen tan consumidos. Todavía no le hemos ganado la batalla al mundo… y si algún día la vida nos diera la oportunidad de agonizar y pensar en lo que tuvimos en esta existencia, seguramente mucho diríamos que nada, porque todo se va con la muerte y el todo, aun desconocido, se queda en la vida…


“Si se siente mal por algo, siéntase… no finja estar bien y mucho menos feliz, cuando en su interior a una guerra de miedos y soledades”…

Yo y JCP




sábado 25 de julio de 2009

Como líneas curvas…


…Así son las carreteras de esta zona, estrechas, cubiertas de cielo azul y de días lluviosos, rodeadas de todos los verdes, de todos los árboles, de todos los ríos, de todas las casas, de todas las personas.

Líneas curvas frías, calientes, en bajada y en subida… líneas misteriosas, líneas peligrosas. Antioquia, Caldas, Pereira, Armenia, Ibagué, por estos departamentos Colombianos las líneas rectas parece que han desaparecido. Empinadas vías, caños sin fondo, vacíos llenos de niebla, casas en medio de todo: el bosque, los animales, la vida del campo…

Líneas curvas que guardan historias, mitos, alegrías, sabores, texturas, sangre, dolor. Dentro de este bus, donde el aire acondicionado casi me asfixia, hay gente que habla por celular, hay calma en algunos tramos del viaje, hay alguien que va hasta el fondo del vehiculo para entrar al baño, hay personas que se ensimisman, hay gente que duerme, hay gente que pasa las 6 horas de trayecto entre Medellín y Armenia escuchando música en cualquier aparato, hay gente que por las líneas curvas se marean…yo no tengo ganas de ir la baño, ni tengo sueño, ni hablo con nadie, ni siquiera he mirado el celular, yo miro por la ventanilla grande de un bus grande que a veces parece que se fuera a volcar…

Veo líneas curvas que me acercan mas a mis seres queridos… líneas curvas que ocupan un pedazo de montaña, líneas curvas que han provocado accidentes, que han dado paso al “progreso”, líneas curvas de que nos llevan y nos traen. Veo, además carros: grandes, pequeños, medianos, sofisticados, viejos, lentos, rápidos. Veo gente vendiendo frutas, veo conductores pagando peajes, veo obreros en la vía, veo vacas y caballos, veo sillas vacías y niños jugando al peligro de los carros. Veo jóvenes que se bañan en un río, veo un árbol que amenaza con caer a la vía, veo motos atravesarse, veo un pueblo en la cima de una montaña y una cancha de fútbol grande encima de esa cima.

Veo una ciudad pequeña, con pocos edificios, con mucho café, con muchos campesinos, veo líneas curvas que la ingeniería trata de enderezar… veo gente diferente, que va en buses con rutas diferentes, veo techos de teja de zinc, veo barrios pobres y a unos metros mansiones hermosas; veo un letrero que nombra a un estrecho caño Dosquebradas, avisos por todas partes que indican qué ruta seguir: Cali, Bogotá, Ibagué… veo una sarta de chorizos calentarse bajo el sol y una señora que hornea algunas arepas…

(Las líneas curvas me acompañan hasta el final… El alto de la línea… curva… guarda zozobra y mística, una bandera de Colombia grande resalta en aquellos grises parajes… Líneas curvas que parecen ser círculos, donde crees que vas a llegar a la misma parte…)

Se acaba el viaje y próxima a bajarme de este helado bus, siento el calor de un sonrisa, un señor que parece que ha engordado, lo que no afecta mucho su apariencia; sigue siendo el mismo que da un abrazo a medias, pero muchos besos y bendiciones… el mismo que tiene la fuerza de cargar un pesado equipaje para tan pocos días…el mismo que amo y que me ama, el mismo al que he llamado por 19 años, papá.

miércoles 15 de julio de 2009

Hace un mes en clase... hace calor...


Días soleados

El sol calienta, las mujeres se vuelven a poner vestidos, los hombres usan sandalias, los niños andan descalzos, brincan por el agua de los parques…

El sol de arde en las manos… camino por la ciudad de los carros, del humo, de un semáforo malo.

El sol calienta mi cabello que aguanta el viento sofocante y que trata de ondearse debajo de un rayo que alumbra los días opacos.

El cielo está azul, mas despejado que nunca, un copo de algodón se posa en el centro de la inmensidad del firmamento adornando levemente la espectacular escena…

Hace calor, el sol quema, la gente busca sombra, ¿cuándo salimos entonces? Si llueve nos escondemos y si no también. Sol que quema, que arde en las manos, que pica en los pies, que me alegra, que me agrada… que nos hace sudar, que nos despoja de la cantidad de trapos que nos amarran a diario…

Calor que nos quita la cobija, que nos hace buscar la hierba… sol que nos quitas los zapatos, que refleja el color de las flores. La gente tiene el rostro rosado, se sopla, agotan sus pulmones haciendo algo como fufffffff ¿no es mejor respirar? ¿Sentir el aire? Que éste penetre en el cuerpo, así como el frío baja por el cuello. ¡Que calor!... y mientras tanto escucho al profesor preguntarme si estoy atenta a su clase y yo le respondo- si señor mire que estaba escribiendo-


Medellín, varios lugares: 6:30 p.m.


El ruido ensordecedor de un bus de Aranjuez asusta a una señora que intenta cruzar la calle “culebreando” entre los carros, entre sus conductores ansiosos, apurados, imprudentes.

Un personaje de cabello largo, arreglado con una trenza medio tapada con un sombrero ofrece chitos con sabor a mantequilla, nadie lo mira… nadie le compra. A la vez un “
confitero” se sube al bus de donde se baja el que ofreció chitos y saluda a cada pasajero: 21 buenas noches. Muchos saludos para mi gusto. Lo miro pero él a mi no… o bueno no lo se, tiene los ojos como en otro lado… nadie le compra… del los 21 buenas noches fui la única que, entre los dientes, lo saludé…

Este lugar inspira desconfianza, el bus no acelera, todos los semáforos están en rojo. Las personas del vehículo de al lado miran… se ríen, duermen, las de éste bus escuchamos reggaeton. El ayudante me confunde con una muchacha que vive en el primer piso de su casa, por poco y no me cobra el pasaje… una señora casi se cae y el bus no avanza.

Aquí la luz naranja incita a la velocidad y los hornos de carbón, donde se asan carnes y arepas, se soplan con un secador. El conductor de este bus le cierra la puerta a un vendedor que le responde con el dedo anular sobresaliendo de su mano… con ganas le grita “hijueputa

Hijueputa le grita el mismo conductor a un motociclista que se le adelanta, mientras veo lo que las luces artificiales alumbran: un vendedor de verduras con un megáfono, mil corotos a mil pesos en la calle, una prostituta fumando, las personas que no pasan por los puentes peatonales, un negocio de leche, una fila larga de personas esperando el bus, un bus que ya no se ve porque dejó negro del aire, una panadería llena, de panes… gente, corriendo, comiendo, una anciana llorando, seguro de hambre o de dolor…

Aquí un restaurante es lo mismo que un billar o un casino que a la vez sirve de baño público… aquí la gente solo vive la cultura en el metro (y solo a veces)...
Aquí hay un indigente pidiendo para un tinto mientras una botella de sacol adorna su nariz. Aquí otro anciano está en las escaleras de un puente, a él solo le adornan tres monedas de cien pesos… Encima de él, hay ropa, revistas, zapatos, computadores… comida

Aquí hay niños, miseria, riqueza, lujos, pobreza… Esta ciudad es más grande que este cuarto, que los grillos que me arrullan, que el café que justo detrás de mí… esta ciudad tiene carros, mientras mi abuela no se cansa de usar sus pies… esta ciudad lo “tiene todo” y aquí no falta nada…

Y mientras sigo escuchando, inevitablemente reggaeton, mis ojos se cierran esperando llegar a las montañas que parecen triángulos elevándose al cielo, oscuras, con el aire limpio, con el polvo fresco por el día soleado… con olor a hogar…


martes 14 de julio de 2009

Mi primer escrito. Año:2002



La tarde se ocultaba en aquel cielo gris, ese cielo, el que me dio tanta alegría cuando te conocí, en las frías tardes de abril cuando me decías que seria tuya hasta el fin, y yo confiada mas me ilusionaba.

Pero encontraste otra, otra, otra a la que también , seguro le hiciste lo mismo que a mi.


Y en las tardes de abril me acuerdo de ti, de tu hermosa cara de niño tierno, de tu inteligencia frustrada y de las cosas bellas que me decías, mientras llorabas, y me compadecí y me entregue a ti en aquella tarde gris de ese bello abril en que tuya me hice hasta el fin.